El 3 de mayo de 2017 el Presidente Maduro entrega el Decreto a la Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena
Cristo afirmó categóricamente que él no vino a la Tierra a traer paz sino espada. Vino a dividir, a que la misma familia, y entre hijos y los padres se estableciese el disenso. La discusión y el debate por la verdad, por el evangelio verdadero, ya que aparecerían falsos profetas, falsos pastores o lobos rapaces disfrazados de mansos corderitos.
Así habló Cristo: »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada, porque he venido a poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” ( Mateo 10: 34-39).
Disenso y consenso
“La palabra disenso refiere el desacuerdo, la desavenencia, entre dos o más personas acerca de una cuestión en particular. Es decir, el disenso es la falta de acuerdo sobre algo
“Generalmente, a instancias del disenso lo que se suele proponer es la realización de un debate, de una discusión entre los implicados y que tendrá la misión de llevar a que éstos intercambien los diferentes puntos de vista que presentan y si es posible llegar a un acuerdo sobre la cuestión.
“El debate es una de las técnicas de la comunicación oral más usadas a la hora de enfrentar las propuestas antagónicas sobre una problemática. En la mayoría de los mismos, además de los individuos que disienten, se presenta un moderador, que es quien tendrá la responsabilidad de dirigir el debate, ordenando las exposiciones y permitiéndole a cada uno que presente de manera ordenada su punto de vista.
“El concepto que se contrapone al de disenso es el de consenso, que es por el contrario, el acuerdo de todas las personas que componen una organización, entidad, entre otros, en torno a un tema de interés para el grupo.
“Puede suceder que algunas agrupaciones, por caso las políticas, se encuentren alineadas tras una ideología política, pero, en relación a diversos temas, sus integrantes, cada uno con experiencias y subjetividades, no estén totalmente de acuerdo en cómo solucionar determinados conflictos. Aquí es donde aparece normalmente el disenso y es imprescindible que de inmediato se busque la manera de paliarlo, a través del debate y la discusión para así evitar que los desacuerdos terminen atentando contra la unión inicial del grupo.
“Cabe destacarse que muchas veces del disenso se puede llegar al consenso sobre un tema y esto justamente es posible a partir de las discusiones y los debates. Por ejemplo, la solución de una problemática que divide las opiniones de una comunidad, y como tal genera disenso, puede ser superada a partir de la discusión tranquila, y aunque las diversas partes en contraposición no lleguen a modificar sus posturas lo que sí pueden hacer es llegar a un consenso para resolver la misma de la mejor manera posible
El Derecho al voto
“El derecho a la participación política y a ser considerados sujetos políticos fue un gran triunfo del liberalismo democrático frente al absolutismo monárquico; la burguesía fue, sin duda alguna, la clase de vanguardia de este proceso. Por su parte, las sociedades subalternas o los llamados sectores populares hemos recorrido un gran camino de lucha y sacrificio por hacer nuestro el derecho a la participación, el derecho a ser reconocidos como sujetos políticos y el derecho a tomar parte en las decisiones de la res public.
“Es preciso recordar que más que el voto como instrumento de legitimación de la democracia; los sectores democráticos y progresistas lo que reivindicamos es el derecho al debate político, derecho que exigimos como la posibilidad de participar en la discusión de los grandes temas y en este caso temas como: la salida negociada al conflicto político armado y las urgentes reformas políticas y sociales que requiere la nación”
Fuente: http://viva.org.co/cajavirtual/svc0385/articulo04.html
De las monarquías a la democracia: Que el pueblo decida.
Recordemos lo que sucedió con el pueblo del Israel antiguo, como el pueblo pidió que el profeta Samuel no los gobernara más y pidieron reyes.
“Samuel vivió durante un período de dura crisis en Israel. Los jueces eran cada vez más incapaces de unir a la nación. Cuando Elí y sus perversos hijos murieron, Samuel todavía era demasiado joven para dirigir al pueblo. Los filisteos capturaron el arca, destruyeron Silo y dominaron la parte sur de Israel. No fue sino veinte años más tarde que Dios levantó a Samuel para encabezar un gran avivamiento religioso (1 S 7.2–6). Dios le concedió la victoria sobre los filisteos (1 S 7.5–14) y desde entonces fue líder del pueblo” (1 S 7.15–17).
“Samuel desempeñó un papel importante en el establecimiento de la monarquía. Ya estaba viejo, sus hijos andaban mal y el pueblo clamaba por un gobierno más fuerte. Aunque la petición no agradó al principio a Samuel (1 S 8.6ss), Dios le pidió que ungiera a Saúl como «príncipe» (1 S 9.17ss). Se ha sugerido al respecto que el uso de nagid (príncipe) en vez de melec (rey) indica que Samuel no miraba en Saúl a un rey al estilo de las demás naciones, sino a un líder militar que habría de unir al pueblo y salvarlo de los filisteos. Samuel entristeció, por tanto, cuando Dios rechazó a Saúl a causa de su desobediencia. El respeto del pueblo por Samuel se puso de manifiesto cuando todo Israel lamentó su muerte” (1 S 28.3)
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